
Es posible que haya quien se pregunte si es posible conjugar la denuncia de la injusticia y el abuso con una forma bella de expresarlo. Incluso si aquello es necesario debido a la urgencia del asunto, quizá esperando algo mas directo y si se me apura contundente. Y si, ciertamente esta sería la manera para la mayoría de los mortales y no hay otra forma para el burócrata, que se ciñe a la normativa y es incapaz de leer entrelineas y mucho menos tras las líneas.
Pero para Berta Ares, artista cuajada entre la implicación y la devoción, es decir, entre una búsqueda de mensaje y concepto comprometido con su entorno y la propia condición humana, junto con la voluntad creadora y sus perfeccionadas técnicas de realización plástica, expresar una demanda se convierte en una proyección estética que trasciende al mero “comunicado” para convertirse en un sofisticado objeto que nos atrae la mirada.
El arte tiene muchas funciones, pero una de ellas es precisamente ésta que Berta Ares nos muestra, con el resultado de imágenes que trasladan la importancia de la cruda realidad a objetos altamente artísticos.
Así sea por ejemplo su serie “unánimes incesantes”, con sus redes que retienen cautivos esos pequeños figurados animales. Sus “esponjas o hilos”, donde la finura de los materiales nos puede llegar a sumergir en las propias profundidades de la naturaleza dolida. O su último trabajo que a modo de remiendos configura la realidad de aquellas personas que necesitan de la recomposición de sus existencias.
Con todo el primor con el que Berta realiza sus trabajos es realmente el primor que desea que tratemos al “otro”, pues con sus objetos nos viene a decir que nosotros también podemos ser parte de esa red, esos hilos o de esas puntadas que cosen rostros.
Igualmente, creo que debo decir que es una suerte poder contemplar estos trabajos y que ciertamente me gustaría conocer los comentarios sobre las experiencias estéticas de los visitantes a esta exposición.
Alfonso González-Calero
Comisario de exposiciones
Miembro de AICA-Spain





